Sunday, November 7, 2010

Marcelino en la carretera

 
 
Marcelino está compatibilizando, o tratando de hacerlo, dos cargos que a mi juicio son totalmente incompatibles: el de presidente del Gobierno de Aragón y el de Secretario de Organización del PSOE.
 
 

Los Estatutos del PSOE establecen que el cargo de Secretario de Organización es de dedicación preferente y, efectivamente, a juzgar por el tiempo que le dedica, debe serlo. Está claro, como podemos comprobar por sus viajes y comparecencias, que el cargo orgánico de su partido le exige más dedicación que la presidencia del Gobierno aragonés. Cargo que debe ejercer a distancia desde el asiento trasero del coche, a través del móvil o del correo electrónico. Me lo imagino, dentro de unos meses, anunciando a la prensa la disolución del Gobierno y la convocatoria de elecciones desde la sede de Ferraz y no desde el Pignatelli. Pujol ya hizo algo parecido en tiempos, pero él desde el Aneto, un monte, muy a su pesar, aragonés.

Marcelino, ya digo, a lo mejor lo hace desde la madrileña calle de Ferraz, en un rato que le permitan sus ocupaciones partidistas.

El señor Iglesias accedió a la presidencia del Gobierno de Aragón gracias a la voluntad de los aragoneses, expresada en las urnas, y con el inestimable apoyo del PAR. A la Secretaría de Organización de su partido ha accedido por la voluntad personal e intransferible del Secretario General del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero, quien recordarán ustedes que acuñó el término de "democracia bonita". Una democracia tan bonita, ya se ve, que la voluntad de una persona prevalece sobre la de un pueblo llamado a las urnas. Al Sr. Marcelino le debe parecer más poderoso este segundo mandato unipersonal, que el que hace tres años y medio depositaron los aragoneses en las urnas.

Hoy, cuando escribo estas líneas, Marcelino Iglesias habrá estado haciendo campaña por tierras catalanas a favor de Montilla. Puede hacerlo además con soltura, pues habla mejor catalán que el propio candidato del PSC. ¿Qué programa defenderá allí? Me lo pregunto, porque ya ha anunciado que el domingo no estará en la concentración convocada en la plaza del Pilar para exigir la devolución de los bienes eclesiásticos de nuestras parroquias orientales retenidos en Lérida. Cuestión de prioridades, o quizás de lealtades. No olvidemos que si los bienes no retornan a Aragón es precisamente porque la Generalitat los ha blindado, catalogándolos por Ley como suyos propios, catalanes. Ante la pasividad de nuestro Gobierno, que pudiendo, y debiendo haber recurrido, no lo hizo. Y que la Generalitat, el Ejecutivo catalán que ha hecho eso, lo ha hecho presidido por un socialista, del mismo partido que Marcelino Iglesias, para quienes ahora Marcelino pide el voto. Pero estas cuestiones no parecen suscitar ningún tipo de conflicto interno en nuestro presidente, y si se lo suscita, lo resuelve como siempre mirando para otro lado y en este caso dejando de acudir al acto reivindicativo aragonés.

Todas estas encomiendas que ejerce Marcelino Iglesias y a las que se presta, descuidando sus obligaciones con Aragón, y su apoyo electoral expreso a quienes nos niegan lo que por derecho nos corresponde, sólo demuestran una cosa: el nulo respeto que le merecemos los aragoneses. Nunca hecho nada para demostrárnoslo, a juzgar por la forma en que ha ejercido el gobierno, Pero las pruebas son, en este momento de su fuga, totalmente abrumadoras, no hay tiempo para el disimulo.


Rosa Plantagenet-whyte
Secretaria General del PP en Aragón

Aragón Liberal
Periódico digital de información y Opinión



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